It Follows (David Robert Mitchell, 2014)

Lo malo de las expectativas es que te pueden jugar una mala pasada. Muy bien recomendada me llegaba esta película como un intento de recuperar el añorado terror de los años ochenta, y eso para mí son palabras mayores. Así que vamos a decir que comparto la culpa de que esta película no me haya gustado como quería. 

It Follows presenta una premisa interesante y curiosa, pero a todas luces extraña. Sin ahondar demasiado en metáforas ni la necesidad de ser un experto en interpretación cinematográfica, queda muy claro que esa entidad que acosa y persigue a los protagonistas no es sino la personificación de una venérea. Y sí, suena raro de cojones, pero así es. Lenta pero inexorable, imposible deshacerte de ella (ni antibióticos mediante), y la forma de traspasarla es a través del sexo, aunque ni así consigas quitártela de encima sino como mucho aprender a convivir con su presencia. Así, la película se permite en efecto ciertos homenajes al terror ochentero, tanto en la ambientación, como en la banda sonora, como en ese villano que camina despacito pero que siempre termina por alcanzarte, muy a lo Jason Voorhees o Mike Mayers. El problema es que la amenaza jamás llega a verse real, ni tangible, ni verdaderamente peligrosa. Vamos, que esos Jason o Mayers habrían cogido a esta venérea con patas y la habrían dejado hecho un filete ruso. 

Otra cosa a tener en cuenta es que siendo una película de estética ochentera y con el sexo como hilo conductor, es excesivamente para todos los públicos, sin una mala teteja por ahí ni prácticamente nada de sangre o violencia. Esto, unido a un ritmo demasiado lento, un metraje estirado en exceso (como corto o mediometraje hubiera podido funcionar) y a que tampoco termina de funcionar como terror psicológico, hacen que la propuesta se diluya progresivamente. 

Y es que a la postre uno termina con la sensación de que esto, como parte de una campaña para prevenir a los jóvenes de los peligros del sexo sin protección, estaría muy bien. Pero el calificativo de película de terror le queda un poquito grande, aunque como idea diferente y alejada de sustos a golpe de música o caretos fantasmales en primer plano, merece la pena darle una oportunidad. Eso sí, con las expectativas a su debida altura.