domingo 28 de agosto de 2011

Yo, Cristina F. (Uli Edel, 1981)

Christiane F. tenía 14 años cuando se metió su primer chute, y pocos meses después se estaba prostituyendo para poder pagárselo. Esta terrible sentencia resume lo que las dos horas de duro metraje de esta película pretende ofrecernos. Y lo hace sin concesiones, sin remilgos y sin censuras, primeramente porque su propia protagonista tenía 15 años en el momento de filmarla, y aunque no aparece en situaciones sexualmente explícitas, sí que hay momentos en los que resulta incómodo verla en ciertas situaciones. Pero está claro que una historia autobiográfica tan dura como la de esta joven alemana no podía andarse con rodeos, y su mayor virtud es plasmar en pantalla esa crudeza y sordidez del mundo en el que la chiquilla se va metiendo cada vez más. Al principio todo comienza como un tonteo para impresionar a un chico, pero tras un concierto de David Bowie, Christiane decide picarse la vena por primera vez. Y a partir de ahí, no hay marcha atrás. Cabe destacar que no proviene de una familia destruida -aunque sus padres están separados- y que el dinero no falta en su casa. Pero como tantos jóvenes, cree (y así lo repite varias veces) que ella controla absolutamente su cuerpo. Qué gran falacia, pues nada sino la heroína controla todos los movimientos de la pobre muchacha. Una de las escenas más duras es la del intento de desintoxicación que ella y su novio pasan en casa, tras lo que sigue una descorazonadora recaída de la que ya sí que no hay vuelta atrás. El papel del novio también es terrible, todos los de la pandilla, de hecho, actuando como chaperos para pagarse el vicio, una verdad a medias que queda ya revelada del todo a última hora. El final de la cinta es quizá demasiado abrupto, como si se hubieran quedado ya sin nada que mostrar y, para no hacerse repetitivos, cortaran de golpe. Y bien está, porque después de más de dos horas de ver a una chiquilla destruirse a sí misma, es más que suficiente. Sobre todo sabiendo que Christiane no es de las que salió mejor parada, así que al menos su historia queda para la posteridad. Qué triste pensar en cuántas Christianes habrá por el mundo.

1 comentarios:

Evolet dijo...

La vi mas o menos con la edad de protagonista y sin duda es una de esas películas que me quitaron las pocas ganas que me podían quedar de meterme en drogas. Me gusto porque sin duda es crudamente directa.