martes 30 de agosto de 2011

El club de los vampiros (Gilbert Adler, 1996)

La verdad, siendo una película de Historias de la Cripta y teniendo como idea central un puticlub repleto de vampiras, me esperaba que esta peli fuera muchísimo más divertida. No está mal, pero me parece mucho mejor en todos los aspectos la otra incursión cinematográfica de la serie, aquella llamada Caballero del Diablo. Y eso que esta cinta se esfuerza por ser un homenaje a la caspa de los ochenta que tan buenos ratos nos hizo (y nos hace) pasar, rescatando incluso algunas caras conocidas como a uno de los dos insufribles Coreys, a una vigilanta de la playa reconvertida hoy en día en diva del infracine (¿no habéis visto Drácula 3000? ¡Pues no sabéis lo que es la felicidad!), y mi favorito, Chris Sarandon, el mítico vampiro Jerry Dandridge de la más mítica aún Noche de miedo. Sí, esa Noche de miedo que ahora han remakeado con el insufrible Colin "Remakeboy" Farrel destrozando el papel que en su día hiciera Sarandon. Y no la he visto aún, pero me la suda. Seguro que es una puta mierda de remake porque con Noche de miedo no se juega.
Pero volviendo a la peli. En mi opinión, quiere meterse con tantas cosas y tocar tantos palos, que se deja demasiados frentes abiertos por el camino. Vampiras, putas, religión, pandilleros, un detective venido a menos... Hay momentos que te ríes, otros con buena dosis de sangre y sí, hay muchas tías en pelotas al más puro estilo de los ochenta y hasta sale uno de los enanos de Willow, pero la peli es atropellada y bastante absurda. Vamos, que cualquier capítulo de Historias de la Cripta era mucho mejor, hasta el punto de que lo mejor de la peli es el inicio y el final y gracias a la gamberra y macabra presencia del siempre cabroncete Guardián de la Cripta. Que por cierto, es igual que mi ex-jefe, solo que éste no se desmaya comiendo paella.