Viendo Yo, Cristina F., recordé otra película de ese estilo que en su día me gustó mucho más. Más incluso que la mítica Trainspotting, quizá el máximo referente en este subgénero de drogas y jóvenes. Evidentemente hablo de Diario de un rebelde, adaptación cinematográfica del libro autobiográfico de Jim Carroll, un poeta, músico y escritor americano que ha fallecido recientemente a los 60 años, pero cuya historia sí que se convirtió en un ejemplo de cómo tocar fondo (pero fondo, fondo) y salir del hoyo. Encontramos en esta cinta un reparto espectacular, ya no solo por los varios actores conocidos que protagonizan, sino por la calidad de todas las interpretaciones. Un inmenso Leo DiCaprio es Jim Carroll, marcándose quizá uno de los papeles más destacados de su carrera. Y es que nunca me cansaré de decir que el intérprete de Titanic y Romeo + Julieta ha podido cometer durante un breve período de su carrera el error de convertirse en un ídolo de carpeteras, pero a la vista de sus trabajos serios no cabe duda de que es un actor como la copa de un pino. Y ya lo era aquí, como demuestra en este papel cargado de registros, de sufrimiento y de angustia. Tremenda particularmente la escena final en la puerta de casa de su madre, una secuencia fortísima y dolorosa que muestra cómo Jim ha quedado reducido a un despojo humano, y que plasma el dolor de una madre por su hijo. Es preciosa y terrible, realmente impactante, pero muy humana, creíble y natural. Mención especial también para el gran papel secundario que se marca Mark Wahlberg en uno de sus primeros trabajos post-modelaje. En fin, una gran película que aúna dramatismo, crudeza, gran trabajo actoral y el mensaje de esperanza de que salir de la droga es posible. Aunque mejor no entrar.
lunes 29 de agosto de 2011
Diario de un rebelde (Scott Kalvert, 1995)
Viendo Yo, Cristina F., recordé otra película de ese estilo que en su día me gustó mucho más. Más incluso que la mítica Trainspotting, quizá el máximo referente en este subgénero de drogas y jóvenes. Evidentemente hablo de Diario de un rebelde, adaptación cinematográfica del libro autobiográfico de Jim Carroll, un poeta, músico y escritor americano que ha fallecido recientemente a los 60 años, pero cuya historia sí que se convirtió en un ejemplo de cómo tocar fondo (pero fondo, fondo) y salir del hoyo. Encontramos en esta cinta un reparto espectacular, ya no solo por los varios actores conocidos que protagonizan, sino por la calidad de todas las interpretaciones. Un inmenso Leo DiCaprio es Jim Carroll, marcándose quizá uno de los papeles más destacados de su carrera. Y es que nunca me cansaré de decir que el intérprete de Titanic y Romeo + Julieta ha podido cometer durante un breve período de su carrera el error de convertirse en un ídolo de carpeteras, pero a la vista de sus trabajos serios no cabe duda de que es un actor como la copa de un pino. Y ya lo era aquí, como demuestra en este papel cargado de registros, de sufrimiento y de angustia. Tremenda particularmente la escena final en la puerta de casa de su madre, una secuencia fortísima y dolorosa que muestra cómo Jim ha quedado reducido a un despojo humano, y que plasma el dolor de una madre por su hijo. Es preciosa y terrible, realmente impactante, pero muy humana, creíble y natural. Mención especial también para el gran papel secundario que se marca Mark Wahlberg en uno de sus primeros trabajos post-modelaje. En fin, una gran película que aúna dramatismo, crudeza, gran trabajo actoral y el mensaje de esperanza de que salir de la droga es posible. Aunque mejor no entrar.
GÉNEROS:
BASADA EN HECHOS REALES,
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