Esta es otra de esas películas que marcaron a los chavales de mi generación, los que en los noventa ya teníamos edad de ir al cine con los amigos. Acción, humor y tipos duros protagonizando una historia ambientada en un futuro no demasiado lejano, con Stallone y Wesley Snipes como bueno y villano, respectivamente. Stallone es John Spartan, un nombre cojonudo para este policía rudo que acaba congelado en una crioprisión por culpa de su archienemigo, Simon Phoenix. Pero claro, cuando el futuro se ha convertido en un lugar poblado por lelos que cantan sintonías de anuncios de TV, sin violencia ni medios para combatirla, con sexo cibernético, multas por cada palabrota y Pizza Hut en todas partes, es necesario combatir el fuego con el fuego y John Spartan tiene que ser descongelado para luchar de nuevo contra Simon, que ha sido traido de vuelta por alguien que quiere aprovecharse de él como te podrías aprovechar de soltar un pitbull en un gallinero. Y es que en ese contexto, Simon dice muere más que nunca.
Lo mejor de esta película, aparte de su acción sin freno llena de peleas, tiros y explosiones, es su sentido del humor. Spartan es todo un pez fuera del agua, un machote a la vieja usanza puesto en libertad en un mundo de mariconas. Y ese punto es el más divertido, con Stallone alucinando con cada nueva chorrada que descubre en ese nuevo San Angeles, usando el papel de las multas para limpiarse el culo y haciendo jerséis de calceta como parte de su reprogramación cerebral. La verdad es que es difícil criticar esta cinta en términos cinematográficos. Supongo que nada es demasiado bueno, ni la dirección ni las actuaciones, pero todo es tan noventero, divertido y ceporro que este, para mí, es uno de los clásicos indispensables de mi generación. Además, llevo media vida tratando de saber cómo coño se usan las tres conchas de los cojones.
1 comentarios:
Película que, para mi gusto, tiene de todo: escenas de acción, risas, "sexo"... si la siguen emitiendo por la tele, seguramente la volveré a ver.
Yo también pienso para qué serán esas tres conchas...
Mr. Seimaou
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