sábado 27 de agosto de 2011

Código Fuente (Duncan Jones, 2011)

Duncan Jones debutaba con lo que muchos consideraron una obra maestra, aunque a mí solo me pareció una película original y diferente que dejaba patente el buen hacer de su director para contar una historia compleja. Ahora, con 30 millones de dólares de presupuesto y un buen par de actores, Jones vuelve a las andadas con la ciencia ficción en la que debutó tan cómodo, pero le aporta también un punto de acción y thriller a la carrera en el que también se desenvuelve muy bien. Además, la mejor virtud de Código Fuente es que está enfocada a un público más amplio que Moon, y será entendida y disfrutada por mucha más gente. Y eso está muy bien porque no desmerece la inteligente idea de ciencia ficción que hay tras la película: una máquina que permite a una persona revivir los últimos 8 minutos de vida de otra persona, aprovechándose del residuo energético que queda en el cerebro y de cierto halo que persiste de un hecho ocurrido, al que se compara con la tenue luz que deja una bombilla durante un corto tiempo cuando se apaga. Jake Gyllenhaal se mete en la piel de un piloto que se encuentra, de pronto, viviendo esos 8 minutos una y otra vez, tratando de impedir que se produzca un segundo atentado que acabaría con muchas vidas, pero condenado a revivir la explosión de un tren sin poder impedirla, sirviéndole solo para averiguar dónde será la siguiente. Poco a poco, el brillante guión nos va introduciendo en la historia del piloto, en su verdadero estado y papel dentro del código fuente, en su lucha por detener lo inevitable y salvar una situación que, en principio, es insalvable al haber ocurrido ya. ¿Parece complicado? Pues lo es mucho menos de lo que parece, lo que pasa es que Duncan Jones sabe contar las cosas mucho mejor que yo. No os perdáis el final, excelente, esperanzador, de pura ciencia ficción y coherente con el resto del guión. Y es que podríamos decir que Código Fuente es una especie de Atrapado en el tiempo pero a mayor escala y que cambia la fantasía por la ciencia ficción. Y ambas comparten ese espacio para el final feliz que te dejará con un buen sabor de boca.

1 comentarios:

Anónimo dijo...

La peli me tuvo enganchado hasta el final... donde me quedé con cara de WTF?! en toda regla, pero tiene su lógica si te paras a pensar en todo lo que cuenta el protagonista en su intento de hacer lo que se propone entre ceja y ceja.

Mr. Seimaou