Muchos conocerán a Tarantino por la brillante Pulp Fiction, quizá su obra más conocida y ultraelogiada. Pero si me preguntas a mí, Reservoir Dogs es muchísimo más película. Siendo tan (o más) personal que Pulp Fiction, tiene ese toque indie y barato que la hace aún más entrañable. Porque Reservoir Dogs será muchas cosas, pero sobre todo es una lección de cine de alguien capaz de lo mejor. Y aquí, en sus comienzos, parecía tocado por una varita mágica.En esencia, la historia es la de un "simple" atraco. Y es una historia bien sencilla, no es algo poderosamente original y nunca contado, qué va. Siete hombres (que se nos presentan en el prólogo en medio de una delirante conversación sobre el Like a Virgin de Madonna como metáfora de las pollas grandes), un robo de diamantes. Todo sale mal, hay un topo policía en el grupo y el atraco acaba siendo un baño de sangre. Reunidos poco a poco en el punto de encuentro (una funeraria abandonada en medio de un polígono), los ladrones supervivientes tratan de discernir qué fuck ha pasado, quién fuck es el fucking traidor (si lo hay), y la situación no podrá ir fucking peor. O sí. Pero esta historia no es lo importante, sino cómo nos la cuenta Tarantino. Esto sí que es cine de autor, en el que el director no solo es importante, sino que lo es todo. Con su fuerte influencia de Grupo Salvaje, sus larguísimos diálogos entre personajes sentados en mesas, su manejo brillante del tiempo de la narración que salta de pasado a presente a su antojo sin ser jamás confuso, su estructura casi por capítulos y su empleo soberbio de la música (una música perfecta para este guión, llena de temazos intemporales), Tarantino demuestra que él es la película y la película es él. Lo amarás o lo odiarás, pero Reservoir Dogs no sería lo que es si la hubiera dirigido cualquier otro. Poquitos cineastas pueden decir eso.
Poco a poco, el guión se va esclareciendo, tejiéndose como tela de araña bien hilada, presentando a los personajes misteriosos y definidos a la perfección y resolviendo las relaciones entre ellos. Todos son importantes, pero sobre todo te calarán el Sr. Blanco, el Sr. Naranja y el sádico hijo de puta del Sr. Rubio, cuya escena de tortura al policía a ritmo del Stuck in the Middle With You de los Stealers Wheel es de lo mejor que se ha rodado jamás, y eso que ni siquiera vemos la tortura en sí. Y por supuesto el gran final, la primera vez que Tarantino usaría una de sus escenas ya marca de la casa, ese diálogo tenso entre personas apuntándose con pistolas unas a otras. El desenlace, brutal y perfecto, redondea una película a la que podríamos llamar perfecta pese a sus 252 fucks. ¿Crees que exagero? Fuck you, pues entonces es que no la has visto.








